
De viaje por los rincones del alma
Hube de encontrarme con un extraño
El cual se convirtió con el tiempo
Un confidente compañero y fiel amigo
Compartimos aventuras, sueños, experiencias
Se compartieron excelentes vinos, buenas comidas
Sin embargo, hubo algo que jamás pude compartir
Nunca pude compartir el mayor de los tesoros
Uno que mi alma alberga para si
Y que solo puede describirse a través de la experiencia
Es una actitud egoísta de tu parte, dirás
Pero no lo es, el compartirlo es simplemente imposible
Aquel día, en el año de mi señor
Al lado de la playa, sobre una construcción en madera
Contemplábamos el mar, aquel día un poco agitado
Y observaba las gaviotas volar sobre el puerto cercano
A lo lejos, una embarcación se escondía en el horizonte
El bullicio de la música y las conversaciones adyacentes
No pudieron disuadirme de experimentar aquel momento de paz
Aquel que solo sentí cuando contemple por vez primera aquel tesoro
Se desprende de mi rostro una gran sonrisa
Y mis ojos se cierran añorando aquel recuerdo
Mi amigo, sorprendido ante mi aspecto
Solo me observa, absorto, curioso, pero callado
El tiempo no fue más para mi, el espacio no fue más para mi
Emprendí una aventura en mis recuerdos cuyo fin
Era solo el de contemplar aquella luz que una vez
Casi hubo de dejarme ciego, no por incandescente, sino por hermosa
Cuando aquella aventura termina con el traer a mi memoria
Aquel recuerdo que a mi alma llena de alegría y nostalgia
Abro mis ojos y contemplo la mirada curiosa de mi amigo
Y caigo en cuenta de mi aspecto y mi actuar…
¿en que pensabas?... me pregunta
No hubo palabras en mi mente para expresar aquella experiencia
No, hasta contemplar el mar que se alzaba hasta el horizonte
No hasta hacer conciencia de la armonía de las gaviotas al volar
Y de saber que tras el horizonte, donde aquel barco desaparece
Hay otro mundo, cuyo destino sus velas marcan y dirigen
Dime una cosa, querido amigo… le dije
¿Alguna vez has contemplado el alma de las cosas?
La sorpresa en aquel compañero se despertó en su rostro
Y al darme cuenta de ello, recalqué…
Así es, el alma de las cosas, el sentido, el ser…
¿Alguna vez lo has contemplado en algo o en alguien?
Aun con la sorpresa en su rostro y un gesto de duda me dice
No, pues… la verdad… no entiendo a lo que te refieres
Veras mi querido amigo, la pregunta que acabas de hacer
No es solo una simple pregunta, pues esta va atravesada
Por aquello que da sentido a toda la existencia
Y cuya relevancia radica en la del momento
Pues tu pregunta fue en el momento perfecto
En el instante perfecto, y en el pensar de mi mente en algo perfecto
Para que yo haga ahora esta disertación sobre aquel pensamiento
Que sumió a mi mente y a mi espíritu en una travesía
Veo que no entiendes, y con razón…
Pero no hay manera de hacértelo entender si no respondes
A algunas preguntas puntuales sobre tu quehacer como viajero…
Veras… ¿recuerdas cuando visitamos el Everest?
Por supuesto, lo recuerdo, magnifica experiencia…
¿y bien, que sentiste en ese momento?
Pues, la alegría por llegar, además de lo increíble del estar allí
No sabría describirte el cómo me sentí, es indescriptible
¿Recuerdas aquella vez que contemplaste la aurora boreal?
Claro que lo recuerdo, eso es inolvidable, de las mejores experiencias
¿y cómo te sentiste en ese momento, que acaso ese instante,
Aquel de alegría, incredibilidad y indescriptibilidad no es semejante?
Claro que sí, me sentí igual…
A eso me refiero con contemplar el alma de las cosas… le dije
Y responde… ósea que recordabas aquellas experiencias?
No, mi querido amigo, aquellas no se comparan con aquel recuerdo
¿Pues cual es ese? Preguntó… no me prives de la experiencia
Pues lo haré mi querido amigo, no porque quiera, sino por la imposibilidad
De brindarte si quiera la idea de aquello que representa
Eso que ronda en mi mente en forma de recuerdo
Verlo significa, contemplar lo más puro
Es un universo negro que se rodea de una esencia clara
Y el blanco blando de su exterior, solo es superado
Por la forma más armoniosa que pueda poseer un cofre…
¿Hablas de un tesoro amigo? Me pregunta…
Así es, hablo del mayor de los tesoros…
Uno que no es oro, ni diamantes, ni perlas, ni ningún metal precioso…
¿Entonces de qué tesoro me hablas?...
De aquel que necesitas ver, para saber de lo que hablo…
¿Pero cómo es eso? Decía mi amigo…
No concibo un tesoro que no sea tesoro
Es decir, todo aquello que tenga un valor para este mundo
Tu lo has dicho mi amigo… respondí
Carece de un valor para este mundo, pues aquel no lo es
Aquella esencia no pertenece al mundo…
Sigo sin entenderte… me dice
Amigo… si te dijera que es como contemplar a un ángel ¿me entenderías?
Advirtiendo la sonrisa de burla en su labio me responde…
Contemplar un ángel… ahora sí que estás loco
Pero que mas puedo decir… le dije… si eso es
A eso me refiero cuando digo que su belleza no es de este mundo
¿su belleza, no hablabas de su valor?
Así es, su valor radica en la belleza que posee
¿La belleza de que cosa?, no des más vueltas y dime de una vez
No de una cosa, sino de una persona
Aquella que es en sí misma un tesoro
Y que en sí, alberga uno de mayor belleza
Uno que lleva en su rostro, día y noche
Aquel que podría hacer con el mundo lo que quisiera
Aquel que posee el poder de destruir pero también de crear
Aquel que mata pero que también da vida
Aquel que en armonía con el resto de su ser, forma algo indescriptible
Algo que es simplemente perfecto
Pero que a la vez simboliza el caos del mundo
El caos del poema, el caos de la ternura, el caos de la belleza
Y que vuelve al que la contempla en un loco
Te hablo de una realidad dual, en un solo universo
Te hablo de dos corceles cabalgados por un solo ser
Te hablo de aquello que simboliza lo dual del bien y el mal
Pero que se integra en lo moral del hombre
Te hablo del blanco y del negro, que integran el mundo gris
Te hablo de aquello que hace posible contemplar el arco iris
Te hablo del arcoíris siendo al mismo tiempo en su ser
Te hablo de… interrumpiéndome impaciente mi amigo me dice…
¡ya no mas, dime de una vez por todas de que hablas
Y no divagues más en ese mundo de fantasía
Que lo único que hace es abstraerte de lo real y suscitar solo sonrisas
Alegrías, paz, tranquilidad y ya quiero saber de qué hablas
Pues yo también quiero algo de ello!
Amigo mío… te hablo de los ojos de Kamoru…